Nuestra vida cotidiana ha cambiado en esta «nueva» normalidad. Nuestras actividades, nuestra forma de trabajar, de aprender, la dinámica familiar. El modelo híbrido para aprender, para trabajar llegó para quedarse. Las empresas se han convencido que el «home-office» tiene ventajas, profesores y estudiantes reconocen también las posibilidades de la educación digital. Inclusive, hemos aprendido a ejercitarnos en casa.
Con esta nueva dinámica en el hogar, en el trabajo y en lo personal, podemos encontrarnos con tiempo que invertíamos en traslados, en viajes de trabajo, en exceso de salidas y compromisos que hoy nos damos cuenta no son tan relevantes. Claro, las actividades domésticas también se han incrementado, además del cuidado de los hijos, los padres deben ocuparse de asistir en su educación. Hay que invertir tiempo en las labores domésticas, en preparar los alimentos, y organizar las compras y salidas considerando las restricciones sanitarias.
Es necesario establecer orden en el hogar, en el trabajo y en lo personal. Hoy nos damos cuenta del tiempo que tenemos y de la responsabilidad de aprovecharlo con sabiduría. De procurar armonía. De darnos tiempo para cuidarnos y para cuidar a los demás. De ser capaces de la «autogestión» para lograr nuestras metas.
Ser una persona organizada. Sin obsesiones ni extremos. Con un sistema sencillo para organizar nuestros días. Para cuidar nuestras finanzas. Para cultivar nuestras relaciones familiares y sociales más valiosas. Para hacer planes y proyectos que alimentan nuestra esperanza. Para dar certidumbre y seguridad a nuestra familia, a nuestro equipo de trabajo.
¿Cómo puedes organizarte mejor? Empecemos con algo simple. Haz un inventario de tus asuntos pendientes. Una lista de cosas por hacer. Clasifica en personal- hogar – trabajo / profesión – social. Pon en orden tus ideas y tus acciones. En tu lista, señala a cuáles les darás prioridad esta semana. Verás que bien te sientas. Un paso a la vez.
Gaby Farías/ organizarte

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